
Universidades de ayer

Universidades de hoy
La Universidad es una de las instituciones con más antigüedad y sin duda es la única que durante siglos ha perdurado a lo largo de la historia. Es en los principios de la Edad Media cuando el saber y la educación se encontraban relegados a las escuelas existentes en los monasterios y catedrales (Bolonia, París, Salerno, San Millán, Córdoba, etc.). Algunas de estas escuelas alcanzan el grado de Studium Generale, porque recibían alumnos de fuera de sus diócesis y concedían títulos que tenían validez fuera de ellas; contaban con estatutos y privilegios otorgados, primero por el poder civil y posteriormente ampliados por el papado. De aquí surgieron las universidades.
El término universitas aludía a cualquier comunidad organizada con cualquier fin. Pero es a partir del siglo XII cuando los profesores empiezan a agruparse en defensa de la disciplina escolar, preocupados por la calidad de la enseñanza; del mismo modo, los alumnos comienzan a crear comunidades para protegerse del profesorado. Al ir evolucionando acaban naciendo las Universidades.
Aunque en la creación de las Universidades ocurre como en el fútbol, parece estar probado que la primera universidad en nacer fue la Universidad de Bolonia, a comienzos del siglo XIII, que fue la primera en tener estudios reconocidos universalmente y estatutos propios; como anécdota es de destacar que el rector era elegido de entre los estudiantes, al igual que en la de Alcalá de Henares.
La siguiente en nacer fue la de París, bajo el nombre de Colegio de Sorbona, unión de las escuelas de Notre Dame, de San Víctor y de Santa Genoveva. Precisamente para evitar que los universitarios ingleses se desplazasen al continente para estudiar en esta última, recibiendo así la educación parisina, se crea la Universidad de Oxford (la más antigua de habla inglesa, creada en primer lugar por Enrique II pero no es hasta finales de siglo cuando se aprueban sus estatutos (precisamente en el siglo XIV por desavenencias de un grupo de profesores de la Universidad de Oxford, se crea la de Cambridge). Posteriormente se crean las de Padua, Nápoles, Toulouse, Praga, Viena, Heilderberg y Colonia.
Futuro de las universidades
En 1997, Peter F. Drucker era entrevistado por la revista Forbes. Experto en gestión, sus ideas revolucionaron el concepto moderno de “management”. Drucker era considerado un visionario y acuñó términos como “gestión por objetivos” o “trabajadores del conocimiento”. Era respetado por su capacidad de análisis y su inteligencia, más que por un desarrollo teórico de sus líneas de investigación. Y además escribía y pensaba con una claridad exquisita. También fue pionero en considerar a las empresas como instituciones sociales. En un trabajo clave que realizó sobre General Motors en 1945 impulsó el concepto de estructuras descentralizadas frente al control y liderazgo centralizado entonces en boga.
En relación con la educación superior, Drucker declaró en esa entrevista que “Dentro de treinta años, los grandes campus universitarios serán reliquias. Las universidades no sobrevivirán.” En la conferencia Glion sobre Educación Superior que tuvo lugar en 1999, éste fue el artículo más citado y aunque ninguno de los conferenciantes compartía esta visión, todos estaban de acuerdo en que las universidades, al menos aquellas que quisieran estar en el liderazgo mundial, tendrían que experimentar grandes cambios y llevar a cabo una profunda adaptación a unas circunstancias nuevas. Los expertos universitarios que trabajaron en las conclusiones acordaron las siguientes predicciones de futuro, las principales tendencias en el ámbito de la Universidad a finales del siglo XX:
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Globalización creciente y establecimiento de acuerdos de colaboración más profundos y más importantes.
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Mayor demanda de las tecnologías de la información
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Competición por parte de nuevos “jugadores”, nuevas empresas e instituciones que aportan formación superior.
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Número creciente de personas interesadas en el “aprendizaje a lo largo de la vida”
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Mayores presiones financieras y constricciones económicas incluyendo una disminución del apoyo de los gobiernos y un incremento de los costes internos.
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Desarrollo de presiones sociales económicas, políticas, ideológicas, religiosas y culturales hacia las universidades.
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Cambio de la opinión pública y cambio de la actitud del gobierno hacia la educación superior.
En relación con los cambios “internos”, en las propias universidades, los expertos no tuvieron una opinión unánime pero mayoritariamente acordaron las siguientes expectativas:
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Aumento de los costes.
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Nuevos modelos de gobierno de las universidades.
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Reestructuración de las universidades, incluyendo probablemente la compartimentalización de funciones, mayor comercialización, fusiones entre universidades y con nuevos proveedores.
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Modelos crecientes de colaboración.
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Resistencia para acometer las ineficiencias estructurales.
Algunos de los expertos pensaban que estos cambios tendrían un ritmo “revolucionario” incluyendo un cambio de paradigma mientras que otros pensaban que era más probable que se tratara de cambios graduales y progresivos.